Educativo

La vitamina D puede ser un gran aliado.

A los dos días del diagnóstico de Gabriela, empezamos a recibir muchas visitas, entre esas, estuvo un gran amigo de mi esposo del colegio y endocrinólogo, donde uno de sus consejos fue darle a Gabriela una dosis diaria de Vitamina D.

Seguimos su consejo tal cual, pero poco a poco empece a investigar un poco más y es así como entendí porque era tan importante para Gabriela.

Hay varios estudios que muestran que la Vitamina D esta asociada con la resistencia a la insulina.

La Vitamina D esta presente en las células beta del páncreas, las células betas se apoyan del calcio para producir y secretar insulina, y la insulina como ya sabemos, regula los niveles de azúcar en la sangre.

Que significa entonces?

Que a medida que tengamos una mejor absorción de calcio (gracias a la vitamina D),  le facilitamos el trabajo a la insulina para actuar sobre los niveles de sangre (menor resistencia).

Encontramos también que ayuda a mejorar el ánimo y a decrecer la producción del colesterol malo, siendo el ánimo y el colesterol dos factores de riesgo en nuestros hijos con diabetes.

Ahora, no es tan fácil que logremos tener una alta ingesta de esta vitamina en los niños, ya que la mayor fuente de Vitamina D se logra con la exposición al sol, lo cual puede también convertirse en un riesgo para cualquier menor de edad.

Adicionalmente, aunque hay algunos alimentos que pueden ser fuente como algunos pescados, aceite de hígado o, otros fortificados como la leche, la margarina, jugos y cereales, las dosis son muy pequeñas.

De ahí que una gran recomendación que me hizo fue buscarla en un suplemento, es por esto que usamos estas pastillas, una dosis diaria, NO tienen azúcar y saben a chicle!

Gabriela las toma todos los días en la mañana y de hecho su hermanita, dos años menor también las consume.

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IMPORTANTE:

  • NO DEBEN TENER AZÚCAR.
  • LEER LA TABLA NUTRICIONAL Y VALIDAR LA INFORMACIÓN.
  • VALIDAR SU CONSUMO CON SU MEDICO.
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Colegio · Educativo · Gabriela · Historias · Sentimientos

Hola PAPAS de Kinder 4!

Ser mama de un niño con Diabetes no es una tarea para nada fácil, entre las mil preguntas que me hice, y donde traté de saltarme de el porqué a mi? a un, para qué a mi?, me hice un planteamiento que me sirve para animarme cada día y sobre todo ante momento en los cuales a veces me siento desfallecer o siento que el cansancio se apodera de mi: POR QUE SOY LA PERSONA IDÓNEA PARA ACOMPAÑARLA EN ESTE CAMINO Y PROVEERLA DE LAS MEJORES HERRAMIENTAS PARA LOGRAR TENER UN VIDA TOTALMENTE NORMAL.

Y así es, aunque las dudas nos asalten y nos inunden las preguntas “necias” de nuestros amigos (que muestran el gran desconocimiento que se tienen acerca de la diabetes), GABRIELA ES UNA NIÑA NORMAL, que necesita de la insulina, así como el que no puede ver, necesita gafas

Gabriela fue diagnosticada cuando aún estaba en la guardería, y allá nos acompañaron de una manera increíble en todo este proceso de entendimiento y de conocimiento de este nuevo estilo de vida, aún así todo era más manejable porque ella solo iba medio tiempo, avisaba si se sentía maluca y las profes aprendieron rápidamente como medirla, y para su media mañana le mandábamos una lonchera balanceada donde le daban la comida de acuerdo a la medida que tuviera antes de su media mañana. Es más, todos los niños, esperaban ansiosos la medición de Gabriela para saber que iba a ser su comida y al contrario de lo que era un temor mio, de que se sintiera diferente por llevar su lonchera aparte, pues resultó siempre ser la gran envidia y todos los niños querían era su lonchera.

La entrada al colegio sería otro tema, una jornada mas larga, niños nuevos en el salón, almuerzo en el colegio , posibles comidas a deshoras,  o sea que ahora si debían aplicarle insulina en el colegio. ¿Cómo le explicaba a los profes, a los otros niños, a los otros papás?

Es aquí donde toma gran relevancia el tema de la educación y sensibilización para todas las personas que estarían a su alrededor y en contacto con ella.

Hoy les quiero compartir una pieza que creé para que en la primera semana de clases le llegara a todos los papas de sus compañeritos en sus cuadernos y así explicarles un poco que es la diabetes y que ellos,  a su vez lograran tener un poco más de información si sus hijos llegaban con alguna pregunta.

Esta nota, acompañado de un libro que les leyó la profesora a los niños donde explicaban que un compañerito tenía diabetes, ayudaron mucho para que Gabriela no se sintiera ni estigmatizada ni diferente. En el primer reporte de los profesores, cuando les pregunte por el manejo de ella con la diabetes, me dieron la mejor respuesta de todas….

“diabetes? Que es eso? Gabriela es una niña feliz y tranquila, la diabetes no la define y nunca la ha usado como excusa de algo…”

Sentí una tranquilidad gigante, la diabetes estaba en un segundo plano en su vida, y no le robaba protagonismo a su esencia.

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Carta para los papas del salón de Gabriela.
Gabriela · Sentimientos

¿Y de quién es la culpa? ¿Qué hice mal?

Después de la primera noche en el Hospital, yo con mi barriga de 8 meses de embarazo, nos tocó irnos a la casa porque no era recomendable en mi estado quedarme con Gabriela, así que ahí estuvo mi tía, para darle todo el acompañamiento y amor, en una silla sentada al lado de la camilla, esperando que la pudieran estabilizar y que además lográramos un diagnóstico.

Yo me acuerdo que llamaba cada hora para pedir alguna razón, pero no me daban ninguna repuesta, más allá de que todo iba bien y que estaban esperando resultados. A las 7 am, ya estábamos nuevamente de regreso al hospital.

Tan pronto como nos dieron el diagnóstico, mi cabeza se empezó a llenar de dudas, de preguntas sin respuesta, de culpas sin sentido. ¿Qué pasó? ¿por qué a nosotros? ¿qué hice mal? ¿y ahora quién se va querer casar con mi hijita? ¿qué pude haber hecho diferente? ¿qué hice? ¿qué dejé de hacer?

Me ahogaba, solo quería llorar, volverme invisible, cambiar la historia, devolver el tiempo, pensar que esto era una pesadilla y en un instante una imagen brincó a mi memoria ¿qué pasó con todas las mañanas cuando agradecía a Dios y que me parecía increíble lo feliz que era ……y ahora esto?

De esto me quedan varias cosas claras y siempre que algún sentimiento nostálgico se asoma, vuelvo y me las repito.

  1. No es por qué, sino para qué: aprendizajes de todo esto han sido muchos, espero poco a poco irlos compartiendo con todos ustedes.
  2. La primera frase que me dijo Aleja (mi amiga con diabetes desde los 6 años): Andre, prométeme que nunca la vas a hacer diferente, ella puede tener una vida completamente normal.
  3. No es culpa de nadie, ni de mi esposo, ni mía, ni de nuestras familias, la diabetes es una enfermedad autoinmune donde las células beta por error fueron destruidas en su sistema y ya no produce insulina.
  4. Con educación y control, ella puede tener una vida totalmente sana, sin ninguna complicación.
  5. Debemos educar a las personas cercanas, a nuestras familias, a sus profesores; pues ellos harán parte de nuestras vidas y así le permitirán vivir la normalidad y no caer en ningún tipo de discriminación o crueldad.
  6. La importancia de estar muy informada, hay muchos tabúes y desconocimiento aún acerca de la diabetes, tener diabetes no significa no poder volver a comer dulce.
  7. Las redes de apoyo se convierten en algo fundamental, no te sientes solo, recibes apoyo emocional, entendemos que no estamos solos en este proceso y hace esta montaña rusa más fácil.

Por último les comparto esta foto de Gabriela y Amalia. Se conocieron a los pocos meses de haber sido diagnosticadas, recuerdo que ese día Carolina su mamá y yo, nos abrazábamos como si fuéramos amigas de toda la vida, y qué les puedo decir…..es una “dulce amiga” que me puso la vida.

Y esta foto de estas dos muñecas, literalmente, de la mano en esta montaña rusa…

 

Gabriela · Historias

La historia de Gabriela

Un día, hace como 6 años, estando yo en embarazo, mi esposo empezó a sentirse muy mal. Él había sido un gran deportista, pero por cosas de la vida se había convertido en un ser un poco más sedentario y no con muy buenos hábitos alimenticios. Entre sus síntomas estaba la sed, la constante orinadera, la ansiedad y aunque estaba pasando por un periodo de estrés, el hecho de que estuviera con la visión borrosa nos hizo preocupar.

Resultado fue que había empezado a desarrollar una diabetes tipo 2. Pasó por un proceso médico de shock y lo trataron con insulina, aprendimos a entender las glucometrías y a sensibilizarnos con una alimentación más sana, con menos carbohidratos. Hoy trata de mantener un equilibrio entre ejercicio y alimentación, apoyado con pastillas, para mantener unos mejores niveles de glucosa.

Un par de años después, estando yo con 8 meses de embarazo, Gabriela de 23 meses empezó a vomitar. Fuimos a urgencias pues su pediatra estaba de viaje, en la clínica nos dijeron que era un virus, le pusieron una inyección de Plasil y nos mandaron para la casa, con la instrucción de tener paciencia a que se pasara el virus y comiera suave.

Siguió con el vómito por un día más, hasta que estuvo más normal. Aún así veíamos ciertas cosas diferentes en ella, se despertaba por la noche con su pañal lleno y llegaba a buscarnos a la cama pidiéndonos tetero o agua, sabía muy pocas palabras y nos pedía dulce cuando en nuestra casa no era común encontrarlos. Pensábamos que todo esto era parte del virus que la había dejado descompensada.

Una semana después nuevamente empezó a vomitar, volvimos a la misma clínica y un nuevo médico, dijo que era nuevamente el mismo virus. En este momento ya no me hacía sentido este diagnóstico, por lo que decidí llamar a su guardería y validar si había un virus y la repuesta fue negativa. Continue reading “La historia de Gabriela”