Quienes somos

Somos un grupo de mamás que nos encontramos en la vida por tener algo en común: Nuestros hijos tienen diabetes. Ha sido un camino lleno de retos, como madres, como familias y en la sociedad. Queremos que nuestros hijos crezcan felices y tranquilos en un medio que los entienda y no los discrimine. Queremos apoyar y acompañar a otras familias que han pasado por lo mismo, con nuestras historias, recomendaciones y testimonios, para que sepan que no están solos y que es un proceso que vivimos, con algunas dificultades pero también con grandes aprendizajes.

 

VERÓNICA GONZALEZ

Soy Verónica Gonzalez Restrepo, tengo 28 años, nací el 10 de agosto en Medellín, Colombia.

Recuerdo que cuando era pequeña me decían: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? siempre decía “Ser mamá”. De pequeña me soñaba una familia grande y casarme joven. Me encantan los bebes en especial los niños.

VEro familia

Soy apasionada, luchadora y de carácter fuerte. Logro todo lo que me propongo y no me rindo fácilmente. Tengo un lado duro, fuerte y luchador pero otro frágil y sensible que se conmueve fácilmente por lo que hasta ahora he encontrado ser mi debilidad: los niños.

Son criaturas indefensas y vulnerables que no tienen por qué sufrir o vivir las injusticias de la humanidad pero que aún así lo hacen porque es la realidad.

Quisiera proteger a todos y ayudar uno a uno pero no puedo, por eso soy madre de tiempo completo dedicada netamente a mis dos hijos: Clemente y Abraham.

Como les conté, mi sueño siempre fue ser mamá joven y así fue cuando empecé con mi maravilloso hogar. A los 19 años quede en embarazo de Clemente y a los 26 de Abraham, llevo 7 años casada. A los dos años me separé un año pero mi esposo y yo decidimos luchar por nuestro hogar y acá vamos en esta montaña rusa que es la convivencia, ser padres, esposos y compañeros de vida.

Me encantan las mascotas, en especial los perros, me encanta el campo y la naturaleza.

Me gusta cuidarme mucho, me encanta hacer pereza y dormir pero tengo dos hijos que no les gusta dormir y son muy madrugadores entonces eso quedo en épocas pasadas.

Me gusta ir a cine una vez por semana con mi esposo y salir con mis amigas a cenar o almorzar, yo le digo a mi esposo cada que me dice “otra vez”, es mi terapia.

Esta soy yo una persona común y corriente, real, con miles de cosas buenas y otras no tanto pero esa es la vida y de eso se trata de saberla vivir.

 

CAROLINA LONDOÑO P

Soy Carolina Londoño Peláez, llevo 23 años al lado de Pablo Saldarriaga, primero como novios y ahora como esposos, Pablo es mi amigo, mi cómplice, mi compañero de vida. Tenemos dos hijos, Amalia y Agustín, ellos llegaron a nuestra vida para llenarla de aprendizajes, crecimientos y retos, para completar nuestra familia.

Salon

Somos una familia convencional, o eso creo yo, nos gusta mucho estar juntos, divertirnos, estar al aire libre, viajar, cantar, bailar, jugar y ver fútbol y estar con nuestras familias. Afortunadamente nuestros hijos están creciendo al lado de sus cuatro abuelos, de sus tíos, y de sus primos. La familia es nuestra mayor riqueza!

La diabetes llegó a nuestra familia para ponernos a prueba, ha sido el mayor reto que hemos vivido en nuestra vida, pero como me dijo alguien al principio de nuestra nueva vida: las enfermedades (o condiciones especiales, como nos gusta llamarlo a nosotros) son una bendición! y ahora, después de varios años lo entiendo, somos afortunados de tener a la diabetes en nuestra vida (aunque a veces no lo crea), y de tener este gran equipo acompañando a Amalia en su crecimiento.

 

ANDREA OROZCO

Soy Andrea Orozco Tamayo, Bogotana pero con familia paisa y con más de doce años viviendo en Medellín. Mamá de dos princesas, esposa del hombre más noble que conozco, hija de los padres más entregados que existen y hermana de unos tíos enamoradores.

 

Hace unos años cuando llegue a Medellín tuve la fortuna de conocer un ser humano indescriptible que me empezó a introducir a este dulce mundo. Dicen que Dios sabe cómo hace sus cosas y que en nuestras vidas va poniendo personas; Angeles que nos acompañan en nuestras camino y Aleja lo fue así. Aleja tiene diabetes desde los 6 años y ya que trabajábamos juntas, y que nos hicimos muy buenas amigas, empecé a vivir su día a día y sensibilizarme con un mundo que de todas formas me parecía muy complicado.

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