Gabriela

¿Y de quién es la culpa? ¿Qué hice mal?

Después de la primera noche en el Hospital, yo con mi barriga de 8 meses de embarazo, nos tocó irnos a la casa porque no era recomendable en mi estado quedarme con Gabriela, así que ahí estuvo mi tía, para darle todo el acompañamiento y amor, en una silla sentada al lado de la camilla, esperando que la pudieran estabilizar y que además lográramos un diagnóstico.

Yo me acuerdo que llamaba cada hora para pedir alguna razón, pero no me daban ninguna repuesta, más allá de que todo iba bien y que estaban esperando resultados. A las 7 am, ya estábamos nuevamente de regreso al hospital.

Tan pronto como nos dieron el diagnóstico, mi cabeza se empezó a llenar de dudas, de preguntas sin respuesta, de culpas sin sentido. ¿Qué pasó? ¿por qué a nosotros? ¿qué hice mal? ¿y ahora quién se va querer casar con mi hijita? ¿qué pude haber hecho diferente? ¿qué hice? ¿qué dejé de hacer?

Me ahogaba, solo quería llorar, volverme invisible, cambiar la historia, devolver el tiempo, pensar que esto era una pesadilla y en un instante una imagen brincó a mi memoria ¿qué pasó con todas las mañanas cuando agradecía a Dios y que me parecía increíble lo feliz que era ……y ahora esto?

De esto me quedan varias cosas claras y siempre que algún sentimiento nostálgico se asoma, vuelvo y me las repito.

  1. No es por qué, sino para qué: aprendizajes de todo esto han sido muchos, espero poco a poco irlos compartiendo con todos ustedes.
  2. La primera frase que me dijo Aleja (mi amiga con diabetes desde los 6 años): Andre, prométeme que nunca la vas a hacer diferente, ella puede tener una vida completamente normal.
  3. No es culpa de nadie, ni de mi esposo, ni mía, ni de nuestras familias, la diabetes es una enfermedad autoinmune donde las células beta por error fueron destruidas en su sistema y ya no produce insulina.
  4. Con educación y control, ella puede tener una vida totalmente sana, sin ninguna complicación.
  5. Debemos educar a las personas cercanas, a nuestras familias, a sus profesores; pues ellos harán parte de nuestras vidas y así le permitirán vivir la normalidad y no caer en ningún tipo de discriminación o crueldad.
  6. La importancia de estar muy informada, hay muchos tabúes y desconocimiento aún acerca de la diabetes, tener diabetes no significa no poder volver a comer dulce.
  7. Las redes de apoyo se convierten en algo fundamental, no te sientes solo, recibes apoyo emocional, entendemos que no estamos solos en este proceso y hace esta montaña rusa más fácil.

Por último les comparto esta foto de Gabriela y Amalia. Se conocieron a los pocos meses de haber sido diagnosticadas, recuerdo que ese día Carolina su mamá y yo, nos abrazábamos como si fuéramos amigas de toda la vida, y qué les puedo decir…..es una “dulce amiga” que me puso la vida.

Y esta foto de estas dos muñecas, literalmente, de la mano en esta montaña rusa…

 

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